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Dejamos atrás el miedo

Más flores en el Rincón

Tierra de luz y vida

Soto Norte teje experiencias de paz

La provincia de Soto Norte, situada en las montañas del nororiente santandereano, ha sido históricamente una zona golpeada por el conflicto armado en Colombia.

Durante décadas, sus municipios vivieron la presencia de distintos actores armados ilegales, lo que causó desplazamientos, amenazas, en general, todo tipo de hechos victimizantes, generando una fractura profunda en el tejido social. 

Por esta razón, Charta, Matanza y Suratá, municipios de la provincia Soto Norte, fueron catalogados como Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado (ZOMAC), una denominación que busca priorizar su desarrollo económico y social como parte de los esfuerzos de paz territorial.  Actualmente, aunque el conflicto disminuyó en intensidad, persisten tensiones relacionadas con la desigualdad, la memoria del conflicto y la cuestionada presencia estatal.

Frente a esta historia de violencia y abandono, las comunidades de Charta, Matanza y Suratá han apostado por reconstruir la confianza y fortalecer su identidad colectiva. A través de iniciativas comunitarias, proyectos culturales, agrícolas y de memoria, los habitantes han tejido redes que promueven la reconciliación y la convivencia.  

Encuentro de cocreación con actores estratégicos del municipio de Charta

Encuentro de cocreación con actores estratégicos del municipio de Charta. 

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Encuentro de líderes y lideresas de Charta, Matanza y Suratá en el Foro la voz del territorio para la construcción de paz en Colombia

En Suratá, por ejemplo, han participado en anteriores experiencias de paz que articulan la educación y la memoria histórica; en Matanza, por su parte, han realizado acciones aisladas, como la conmemoración del Día Nacional de las Víctimas del Conflicto Armado; y en Charta, aunque con menos acciones, los líderes identifican la necesidad de espacios de diálogo entre jóvenes y mayores, y prácticas solidarias en torno al cuidado del territorio.  

 

Así, Territorios en voz alta, surge como un espacio para visibilizar y conectar los contenidos digitales que viabilizan las estrategias de paz que fueron cocreadas en cada municipio, durante el desarrollo del proyecto investigativo Orquídeas, titulado Fortalecimiento del tejido social a través de la creación de nuevas ciudadanías para la paz en Charta, Matanza y Suratá, Santander.

 

Territorios en voz alta es un espacio que, a través de relatos, imágenes y las voces de sus líderes locales, busca inspirar, fortalecer el diálogo y ofrecer herramientas para la construcción de una paz sostenible. Más que un repositorio de historias, este sitio es una invitación a reconocer que la paz se teje día a día con hilos de participación, confianza y dignidad. Todos los contenidos fueron cocreados con actores estratégicos de las comunidades.

Ancla 1. Suratá

Suratá: dejamos atrás el miedo

Suratá es un municipio de Santander ubicado a unos 45 kilómetros de Bucaramanga, conocido por sus paisajes montañosos y por hacer parte de la provincia de Soto Norte.

Sin embargo, su historia reciente está profundamente marcada por el conflicto armado interno, un pasado que aún hoy requiere ser abordado para sanar y proyectar el futuro. 

Suratá, especialmente corregimientos como Turbay y El Mohán, fue históricamente un territorio en disputa y de presencia de diversos grupos armados ilegales. La zona vivió la presencia de guerrillas (principalmente FARC-EP y ELN) y, posteriormente, de grupos paramilitares (como el Bloque Central Bolívar de las Autodefensas). Esta confluencia de actores generó un ambiente de terror y violencia.

Suratá fue escenario de graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo masacres, desplazamientos forzados, reclutamiento de menores y la siembra de minas antipersona.

Un evento significativo fue la llamada ‘Operación Berlín’ ejecutada por el Ejército contra la guerrilla, pero que tuvo un profundo impacto en niños reclutados, la población civil de Suratá y municipios vecinos, agravando la situación humanitaria. 

A pesar de la dolorosa historia vivida, la comunidad de Suratá ha demostrado una notable capacidad de resiliencia y un fuerte compromiso con la construcción de paz y la memoria histórica. En este caso, gracias al encuentro de cocreación que se tuvo en el municipio con actores estratégicos, se construyó de manera conjunta la estrategia de paz ‘Recuperar el buen nombre de Suratá’.  

 

 

El pasado violento dejó en Suratá un profundo lastre de estigma que afecta tanto la imagen externa como la interna del municipio. Durante años, Suratá y sus corregimientos fueron percibidos y catalogados como ‘zona roja’ o de alto riesgo, lo que limitó la inversión, el turismo, la presencia estatal y la posibilidad de un desarrollo económico estable. La persistencia de esta etiqueta injusta desalienta oportunidades y aísla a la población. 

El estigma no solo vino de afuera. Dentro de la propia comunidad, la violencia dejó heridas invisibles y, en ocasiones, desconfianza o incluso estigmatización hacia sí mismos por haber vivido en medio de la guerra. Superar estos prejuicios internos es clave para fortalecer el tejido social y la acción colectiva. Por ello, se presenta a continuación un microdocumental que pretende aportar a la estrategia de paz coconstruida con los habitantes del municipio. 

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Como parte del proceso de cocreación, la comunidad de Suratá se involucró en la producción de pódcast, video y cartilla. Una de las conclusiones más importantes que surgió de su participación fue que estos productos digitales no solo debían ser sinceros y profundos en la memoria del conflicto, sino también útiles y orientados a la acción. Los habitantes entendieron que el objetivo no era solo registrar el pasado, sino transformar el relato de Suratá de ser una ‘zona roja’ a un territorio de resiliencia y oportunidad. 

Suratá: vencimos el miedo

La palabra es el primer territorio que recuperamos. 

Durante años, en Suratá, la violencia no solo se manifestó en el silencio de las montañas o en el eco de las balas; también se infiltró en la propia comunicación. Se impuso el miedo a nombrar, a recordar y, peor aún, a soñar. El relato externo definió al territorio como una ‘zona roja’, un lugar para olvidar.  

Comunicar, en el contexto de Suratá, es un acto de justicia y una declaración de futuro. Por ello estos productos digitales presentados aquí son para dar voz a las víctimas, a los resilientes, a los líderes que sostuvieron el tejido social en medio de la adversidad. 

La palabra es el pincel para dibujar un nuevo mapa de Suratá: uno lleno de páramos, agua, cultura y, sobre todo, vida. 

La cartilla que se presenta a continuación es la evidencia de que la comunidad de Suratá ha tomado la palabra para narrar su propio destino.  

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